¿Que ondas con la “clase política”?

En los últimos meses, incluso años he notado que buena parte de la población de mi país, se queja de la “clase política”. Dicen que son muy corruptos, que no tienen voluntad de trabajo y otras “chuladas” más. Yo coincido con que hay razones de sobra para sentirse decepcionado por la mayoría de personajes que desfila en estos puestos, pero creo que mejor que quejarse, es poner manos a la obra.

La “clase política”, como se la llama últimamente, no tiene generación espontánea, las personas que la componen no son extraterrestres venidos de otros planetas ni extranjeros. Todos son parte de la sociedad civil, estudiaron en los mismos colegios y universidades que los que no están en cargos políticos. Para arreglar la clase política, hay que arreglar la sociedad civil.

Mi conclusión al observar la situación es que los que están en estos cargos de mucho poder y poca transparencia tienen a su disposición bienes, fondos y decisiones que pueden beneficiar su bolsillo y su estatus sin mucho riesgo de exposición pública, es decir (en salvadoreño), que pueden robar, mentir y ser sobornados y es casi seguro que nunca nadie se dará cuenta.
Supongamos que tenemos varios hijos con hambre, problemas económicos, depresiones originadas por esto y apareciera una situación así… ¿Cuántos de nosotros tenemos la fuerza ética y moral para soportar una tentación de unos cuantos milloncitos? Hay muchos que seguramente le harían frente con entereza moral, pero muchos de los que solo critican, accederían sin ningún miramiento.

En resumen, el problema no es lo podrido de los políticos, es lo podrido de nuestra educación y nuestro entorno.

Decían los antiguos egipcios, que una de las 7 leyes del Universo es la Ley de Correspondencia: “así es arriba como es abajo”. La cual nos da la posibilidad de hacer analogías prácticamente de cualquier situación con la realidad que vivimos. Por eso es que hay mitos que reflejan realidades cotidianas y fábulas que siempre tienen enseñanzas profundas. Y apoyándome en esta ley, quiero hacer una analogía entre el sistema digestivo del cuerpo físico y el de las emociones y la mente.

El sistema digestivo del cuerpo físico sirve para alimentar y para nutrir al cuerpo. Si por ejemplo tenemos alguna dolencia y el médico nos pide hacernos un examen de sangre y nos sale el colesterol, los triglicéridos elevados y la glucosa por los cielos, el médico casi puede adivinar de qué nos estamos alimentando. Y es que de alguna manera, nuestro cuerpo se convierte en lo que comemos.
Lo mismo sucede con el sistema digestivo de nuestras emociones y mente. ¿Qué podemos asumir con respecto a nuestra alimentación si todo lo que vemos son actitudes infantiles de querer siempre estar “emocionado” y hacer solo lo que nos gusta y no lo que debemos? ¿Qué decir cuando vemos cada vez menos deseos pensar y de estudiar y de estar distraídos? Con esta analogía me hace mucho sentido todo lo que veo, no solo en los políticos, pues estos nada más han tenido la posibilidad fácil de corromperse, sino en la violencia diaria, la intolerancia, sectarismo, irresponsabilidad notoria en la sociedad civil.

Pienso que hay que trabajar desde ya, los que estamos en la plenitud de la vida para mejorar la calidad de alimentación de las nuevas generaciones, pues actualmente no hay comida de calidad. Platón decía que en la república perfecta, los jóvenes debían formarse con los ejemplos de los héroes, desarrollar la generosidad a través del voluntariado y cultivar su alma con la poesía y la música. Hoy la comida que abunda es pura tecnología materialista, redes sociales que nos convierten en seres tribales chambrosos buscando siempre los “likes” y “retweets” de la tribu y cada vez menos contenidos útiles para nutrirnos realmente. ¿Qué hay algunos que aun con todo esto viven éticamente? ¡Qué bueno! Tremendo sistema digestivo del que les dotó la naturaleza, pero para vivir sanos, eventualmente buscarán alimento de calidad en algún lado.

El mundo actual piensa más en celulares, velocidades de internet, moda y redes sociales que en valores. ¿De donde saldrán los futuros dirigentes de la sociedad civil y de la “clase política”? Deben ser nuevos y mejores, bien alimentados, fuertes y con mucho ejercicio, no solo físico, que finalmente es el menos importante, sino en esos otros planos tan sutiles que hemos llegado al atrevimiento de quitarles importancia. ¡Y vaya si esta actitud miope ha ocasionado problemas…!

1 Response to "¿Que ondas con la “clase política”?"

  1. claroscuro 9:23 a. m.
    Tamos Jodidos,

    El dilema, darle fuego como Alejandro o Callarse y hacer lo propio como los renacentistas.