Cada vez mejores sobres y peores cartas

Los últimos días he estado leyendo a Alberto Masferrer y me parece magistral su visión sobre nuestro querido El Salvador y sobre nuestra identidad como salvadoreños.

El habla mucho sobre la necesidad de una educación integral y sobre el papel vital que ésta juega en un buen país a futuro.

Todo esto me hizo pensar mucho en el enfoque que notablemente está teniendo no solo la educación, sino que el desarrollo social de casi todos los países con los que como salvadoreño promedio tengo contacto y en especial Estados Unidos, del que desgraciadamente hemos copiado mucho de nuestra actual forma de vida.

Creo que cualquiera coincidirá conmigo en que en los colegios se toma con mas importancia las materias técnicas y racionales, como matemática, física, química y las artísticas y humanistas son vistas de menos (y si no coinciden pues que bueno! porque tuvieron un colegio mas abierto). Esto incluso cuando en el 83 Howard Gardner, profesor notable de Harvard, presentó su teoría de las múltiples inteligencias, con lo que puso en jaque el sistema educativo de EEUU.

El punto es que nos guste o no, muchos fuimos formados en esa educación. La meta de esta educación se ha cumplido, pues ha dado origen a una tecnificación excelente de los seres humanos de finales del siglo XX y los actuales del XXI, hoy tenemos un internet cada vez mas rápido, que ha abierto puertas insospechadas a la comunicación. Medios sociales como Twitter, Facebook, YouTube que permiten compartir datos con millones de seres humanos en tiempo real. Incluso estamos llegando ya al tiempo en que estamos online casi el 100% del tiempo, porque si tenemos un iPhone o Blackberry, podemos estar presentes en el ciberespacio ininterrumpidamente. La tecnología no es mala, al contrario, es muy buena, en lo personal me encanta, de eso vivo, pero no puedo dejar de pensar que es tan sólo un medio; es un sobre, no una carta; es forma, no contenido.

Es indiscutible que en los últimos años, muchos nos hemos fascinado con estos nuevos sobres, cada vez mas creativos, mas interactivos, rápidos, divertidos. Pero habría que preguntarse si enfocarse en el desarrollo de sobres sin preocuparse ni siquiera un mínimo porque los que usamos los sobres podamos tener la posibilidad de escribir buenas cartas, con buen contenido, es útil para la humanidad.

Cada vez es mas notable el hecho que estamos perdiendo la capacidad de escribir algo que valga la pena. Como ya no nos enseñan a pensar, a cuestionarnos los puntos fundamentales de la vida, se siguen escribiendo cartas pues los sobres cada vez se usan mas, pero cuando vemos lo que contienen, notamos enseguida que la cabeza del ser humano actual gira alrededor de sus vísceras únicamente.

Ayer platicaba con un primo sobre cómo al observar nuestras preocupaciones y analizarlas, podemos descubrir detrás de ellas los compromisos asumidos, consciente o inconscientemente, con la vida. Y si la única preocupación del ser humano es la economía; si los grandes pensadores actuales insisten en que tendremos un mejor país únicamente cuando haya una economía social de mercado; si los “padres de la patria” en lugar de dar un ejemplo de honradez, claridad, visión de futuro y sobre todo de profundidad en su concepción de la vida, juegan como niños tirándose la pelota del poder; podemos entonces leer entre líneas y darnos cuenta que los compromisos asumidos con la vida, son únicamente materiales y que de las recomendaciones de Abraham Maslow y su pirámide de las necesidades humanas solo hemos entendido el primer escalón.

Si nuestro sistema político, educativo y social está produciendo cada vez mejores sobres, es nuestro deber cultivarnos y educarnos integralmente para escribir cada vez mejores cartas, porque al fin y al cabo, por muy bonito que sea el sobre, siempre es más agradable recibir una carta con palabras sinceras que tocan el alma que una maraña de palabras chambrosas que sólo llegan a alterar la cabeza.

1 Response to "Cada vez mejores sobres y peores cartas"

  1. juan carlos 10:52 a. m.
    Totalmente de acuerdo ingeniero